jueves, 27 de diciembre de 2018

Artículo de Méndez Ferrín acerca de la exposición "Camiños do Silencio" de María Coira



MARÍA COIRA EN LO ADVERSO

(Traducido del original de Méndez Ferrín  en El Faro de Vigo)



Muchos querríamos ver la pintura de María Coira en la espiral ascendente del Guggenheim de Nueva York, que parece incluso su lugar propio de residencia. O en las salas contemporáneas del Serralbes o, si no, también con Siza Vieira, en el Centro de Arte Contemporáneo de Compostela.





Demasiada albura. Alguien nos dice eso, como Leopoldo Nóvoa, por todos y por siempre. Para acoger sus obras, María Coira, prefiere estancias en apariencia enemigas. Concedamos que diferentes. Lugares de una piedra vieja portadora de un tiempo u otro y distante, poblado de fantasmas. Un día fue el Museo de las Peregrinaciones. Hoy acoge la obra de María Coira el castelete de Santa Cruz, Oleiros. En un interior como el de la Torre de Londres están estos días los cuadros de María Coira colgados y desafiando las sombras del pasado.



Méndez Ferrín leyendo uno de us textos sobre la artista María Coira - a su lado - en la inauguración de la exposición "Caniños do Silencio".


Sombras hostiles. O víctimas amadas, como es el caso del ectoplasma del pintor Miguel Moratinos que dentro de estos muros fue torturado y sacado de ellos para que lo sacrificaran con las luces del amanecer. Coira, hoy ya no Montenegro, expone en el castillo de Santa Cruz diversas historias que confluyen en un mismo relato. Relato, como decían un poeta alemán y otro gallego, "sin palabras". En María es sin figuración mas con historia íntima y referida a las otras mil y una noches y días y padecimientos y éxtasis. De todos los artistas vivos que conozco, María Coira es la que me resulta más lejana  y, a la vez, más próxima. Nadie entra en su mundo conociendo pistas y consignas como las que deja el gitano errante en las cortezas de los árboles para ser descifradas por otros nómadas. No, ella puede decir, como en el romance castellano enigmático: "Yo no digo mi canción/sino a quien conmigo va".


Una de las piezas  de María Coira expuestas en el Castillo de Santa Cruz.  




Tres ramas principales se despliegan en la exposición de María Coira que, de alguna manera, se encuentra prisionera provisional dentro de los muros del castillo de Santa Cruz, Oleiros. La cantata de los blancos con textura y lenguaje en relieve que ponen trazas, e incluso, engaños, al infinito. Una serie dotada de recursos de contradicción interna, sumamente inquietadora. Otro apartado de naturaleza épica que parece asumir, con orgullo, la constitución, con elementos externos y contradictorios, de una identidad que es la de aquí o sea la nuestra. Quien quiera mirar un tesoro mayor de la magia plástica de nuestro tiempo tiene que arriesgar su integridad cruzando sobre el peligroso pasadizo entre dos mundos que es lo que hoy une el castillo de Santa Cruz con la costa.



Los músicos Eduardo Coma (violín) y Francisco Rosa (guitarra) acompañaron con su música la inauguración.


viernes, 7 de diciembre de 2018

El pasado  23 de noviembre se inauguró en el Castillo de Santa Cruz, sede del Ceida, "Camiños do Silencio" la nueva exposición pictórica de María Coira, la primera después de ocho años durante los cuales ha residido en diversos lugares de Galicia . A lo largo de estos  ocho
años, poetas, narradores  y críticos han escrito sobre la obra singular y profunda de esta artista que se prodiga poco.  En sucesivas entradas de este blog  iremos publicando algunos de esos textos. La exposición puede visitarse de lunes a sábado entre las diez de la mañana y las dos de la tarde. No debeis perderos la aportunidad de ver esta excelente exposición.









María mirando su obra

lunes, 3 de junio de 2013

Salvemos Galicia da megaminería



A salvaxe explotación mineira que amenaza ao territorio galego é outra volta de torca na contínua destrucción que a nosa terra ven sufrindo dende hai décadas. Outra cousa máis que se sumar á lista de barbaridades que Galicia ven soportando sen que pareza que ninguén saiba ou quera porlle remedio. É como se unha forza fatídica estivese traballando na destrucción do patrimonio natural e cultural galego (cultura como relación dos seres humanos co seu medio). Os montes se repoboaron con pinos e eucaliptos destructores; deixamos que as industrias contaminaran as nosa rías; esquilmamos os bancos pesqueiros; abandonamos os cultivos de especies autóctonas ( Galicia está ateigada de cultivos tranxénicos ), etc... et...
Todas estas actividades destructivas aparecen sempre xustificadas coa suposta creación de riqueza e de postos de traballo. A comprobación constante ao longo dos anos de que esas espectativas de enriquecemento non só nunca se cumpren senón que, pola contra, as consecuencias destas intervencións teñen sido sempre destrucción e empobrecemento, non parece evitar que tropecemos unha e outra vez coa mesma pedra.
As consecuencias da explotación mineira que se pretende perpetrar en Galicia son infinitamente máis destructivas que as ocasionadas polo marea negra do Prestige. Por iso a manifestación que tivo lugar en Santiago convocada pola plataforma “ContraMINAción”, é una resposta insuficiente.



Por outra banda, mentres nos manifestábamos polas rúas de Santiago, tivemos a triste impresión de que, unha vez máis, todo movemento civil que se emprenda nesta terra nosa, non conseguirá xunguir as nosas forzas nun obxetivo común. Na manifestación que os convocantes bautizaron apartidista, é dicir, unitaria, aparecián bandeiras de partidos e se coreaban consignas de tipo político.

E claro que o problema tamén é político, pero é moito máis que político. Esta en xogo algo mais importante que a nosa língua en favor da cal nos solemos manifestar masivamente. Está en xogo a existencia misma do territorio no que a nación galega se asenta. O territorio é tan imprescindible para unha nación como a sua língua. ¿Onde imos falar o galego se temos que fuxir dun territorio inhabitable? A preservación dese territorio é tarefa urxentísima na que todos os galegos debíamos empeñarnos. Non imos resolver este problema votando por tal o cual partido. Ningún o vai resolver. Nós temos que resolvelo cunha gran movilización masiva, civil e unitaria.
Os medios de comunicación abondaron na interpretación política da protesta. Reseñaron a manifestación como se se tratara dun espectáculo e, sen ir ao fondo da revindicación,  recolleron as decraracións dos políticos presentes. Pero que os partidos da oposición asuman ben sexa honradamente, ben sexa polo interes de cada un deles en recoller votos de descontentos non debe facernos afrouxar na obriga que temos cada un de nós en facer todo o posible para impedir esta falcatruada.



Debemos asumir dunha vez que se Galicia está sendo sistemáticamente destruída  non é debido exclusivamente a malignas forzas exteriores. Somos nós mesmos, os galegos todos, os que debemos defender e preservar o que é noso. Se de verdade estamos comprometidos nunha movilización que impida a destrucción da nosa terra, deberíamos traballar TODOS a prol dese obxetivo común e, por moito que a cada un de nós, nos disguste máis ou menos quen nos goberne, empeñarnos  en evitar con todas as nosa forzas esta nova desgraza.

EL CÍRCULO DE ARTUR

domingo, 12 de mayo de 2013

María Coira, artista de culto



Marïa Coira en su taller de Ibiza


Hemos visitado en la red la página web de la artista María Coira donde se pueden ver piezas de parte de su trayectoria. Ello nos ha dado oportunidad de volver sobre la obra de esta artista que se prodiga poco y dejarnos arrastar por el misterio y la potencia de sus obras, de reflexionar sobre su trabajo sin concesiones y de una intensidad infrecuente, que se se plasma en una obra bellísima, sugerente y profunda que mueve, remueve, conmueve.

Emociona la insólita belleza de la materia rasgada, horadada, rota, quemada, fundida... conducida hasta el límite sutil a partir del cúal se transforma o desaparece. Un  secreto hechizo devuelve nuestra mirada a la inocencia y nos sitúa nuevamente en aquel mundo primordial en el que las cosas aún no tenían nombre.

En esa hoja blanca que surge hacia la luz  y que prodiga su propia luz, sentimos contenida toda la vida inabarcable; nos adentrarmos en un inquietante paisaje rojo que es acaso el paisaje de un sueño; anhelamos fundirnos, en lúcida contemplación, en aquel cosmos de infinita blancura donde el tiempo se abre en espirales; nosfascinamos ante al eterno ciclo de la vida y la muerte frente a los despojos de una golondrina.

La muerte de la golondrina   1988


Pero tras la belleza de la obra sensible y poética de María Coira se encierra algo más, mucho más: Se encierra un misterio profundo y compartido, universal. Sólo a la artista, oficiante de alguna religión de divinidades sin nombre, le ha sido dado el manifestarlo, obrando la materia para transmutarla en expresión de lo inmaterial.

La mirada de la artista llega muy adentro, descorre los velos engañosos de las apariencias o nos los muestra evidentes; después nos hace la ofrenda de su mirada y restaura la nuestra devolviéndola al centro del misterio donde adivinamos también se encuentra el centro del saber. Ella sabe.

Incluso cuando, como en la series de “La doncella muerta” o en la instalación inspirada en el feminicidio que hace un par de años se expuso en la Torre de la Algalia en Santiago, el trabajo de María Coira parte de realidades históricas tan concretas como las violaciones, los maltratos o los horrores de la guerra, no se conforma con ofrecernos una pintura testimonial o moral. Nos sumerge en espacios donde sentimos la desolación y el desgarro de las almas sufrientes. Nos sitúa, como siempre, en lo más profundo.

Pero no intentemos degradar a palabras aquello que sentimos en lo hondo. Sucumbamos sin más  a la fascinación de estas obras. Abandonémonos en las sensaciones y los sentimientos que nos trasmiten. Ante esto las palabras estorban, no sirven. Quizá porque la única forma de decir lo que cada una de estas piezas nos dice no es más que ésta: la que la artista ha encontrado para todos nosotros.

La clarividencia constante, la autenticidad y la fuerza del trabajo de esta artista no sería posible de no haber seguido tenazmente su propio camino tanto en el arte como en la vida.

Agustín Cerezales escribió  en 1991 un retrato de María Coira del que extraemos estas palabras que expresan su  actitud vital, inseparable de su actitud artística:

María Coira es obstinada casi fanáticamente humana. Acaso porque la soledad sólo se desnuda bajo una mirada. Y para que esa mirada no se detenga, no se confunda, María Coira no come cadáveres, no bebe licores.  Se alimenta exclusivamente de poesía.  Todo lo demás, intenciones, símbolos, conjunciones, adhesiones, rechazos, elecciones, deseos, propuestas, trampas, tratos, luchas, conjuros, revelaciones, es ruido ajeno al mantel blanco de su mesa. Su mesa, donde sólo cabe la realidad, una superficie y una profundidad orquestadas por un mismo vértigo; donde peso e ingravidez dibujan en una fusión calcárea la grande, inabarcable espiral invisible de la nada que yergue, apuntala, sostiene finalmente y vivifica el tierno, enigmático fulgor del “algo”, de la anécdota, de la “cosa en sí” : de todas y cada una de las santas, traidoras, íntimas metonimias que nos arrojan, náufragos, al centro del ruedo.

Luís Vicente


Enlace a la web de María Coira:http://mariancoira.wix.com/maria-coira

Atlantis   2009


Islas    2010

Albor   2011

Cenizas y cruces   2013


Los autores de este blog agradecen a María Coira la deferencia que ha tenido permitiendo publicar estas fotografías de su obra.



lunes, 4 de marzo de 2013

"O Home almofada" de IlMaquinario Teatro





O home almofada é a primeira producción e IlMaquinario Teatro, e para esta súa primeira presentación ante o público escolleron a peza “O home almofada” do autor Irlandés Martin McDonagh.

A obra de MacDonagh, que se define habitualmente como “humor negro”, xira ao redor de personaxes que afrontan situacións límites e que veñen marcados por pasados traumáticos, relacións familiares enfermizas, e nos  que a conciencia da morte  é unha constante. As tramas as construe este autor como un xogo de espellos no que nada é o que aparenta ser.

A experiencia nos ten avisados de que a calidade dun texto non garantiza a calidade dunha funcion. Sabemos que Shakesperare o Beltold Brecht son autores excelentes,  pero todos temos asistido a insufribles representacións destes autores. Tamén as pezas do propio McDonagh, autor moi representado en Galicia, foron postas en escea entre nós dun xeito que abondaba máis no seu envoltorio cómico eludindo (se cadra por contentar ao público) a carga de profundidade, ese transfondo no que se agocha a verdadeira mensaxe que o autor pretende trasmitir.

O primeiro dos moitos méritos deste traballo inaugural de IlMaquinario Teatro é presisamente o de asumir o texto e non ir en contra del. Non manipular  ese texto con intención  de “gustar” ( que non convencer) ou “abraiar” ( que non enfeitizar), senón afondar honradamente nel utilizando ferramentas xenuinamente teatrais.

Sabedores de que en teatro os conceptos non son nada senon se sustancian en emoción, os compoñentes de IlMaquinario Teatro nos agasallaron cun “Home almofada” que nos mantivo atados á  butaca, enfrascados na historia que nos estaban a contar. Nin máis nin menos! Parece o normal, sí, pero non é o máis frecuente.

Durante toda a representación de  este “Home almofada” lógrase manter esa  difícil tensión entre o envoltorio cómico e o fondo tráxico na que consiste o verdadeiro humor. Ese humor está presente durante toda a representación sen ningún tipo de concesións a unha comicidade superficial e se sublima en ocasións ata raiar no poético.

A emoción que  suscita esta función está tamén baseada en cousas aparentemente  obvias, pero infrecuentes: lectura intelixente, escenografía, iluminación e música apropiadas, posta en escea coherente, “tempo” apropiado e, sobre todo, un traballo actoral moi serio e equilibrado, apoiado, e se nota, por una dirección que valora moi especialmente esa faceta do seu traballo. Os catro intérpretes acadan un notable nivel.
   
Son razóns abondo para asistir ás funcións desta producción que, por certo, non foi subvencionada. Os cinco compoñentes de IlMaquinario non asumiron só un risco artístico senón tamén un risco económico.

Ogallá esta nova compañía continúe traballando nesta liña de seriedade e coherencia.




MERCUCCIO